Mes de mayo:(I)Madonna della seggiola

Raffaello, siglo XVI, Palazzo Pitti, Firenze

«Madonna della seggiola»

Raffaello, en el cuadro «Madonna della seggiola«, nos cuenta un amor materno-filial.

Este cuadro fue comisionado por el Papa Leone X Medici y Raffaello lo realizó en Roma. Actualmente, la pintura se encuentra en Firenze en el Palazzo Pitti.

El pintor elige un formato circular para subrayar, todavía más, la relación afectiva entre los personajes. Además, la circunferencia es símbolo de sencillez, perfección, intimidad y eternidad; por lo tanto, de Divinidad.

La Virgen, sentada en una silla camaral destinada a los altos dignatarios del Papa, es una madre que abraza con ternura, pasión y protección a su Hijo. Sus manos se apoyan una encima de la otra, rodeando el cuerpo del niño. Por su parte, Jesús corresponde a este abrazo, abandonándose a Ella con confianza. Raffaello expresa, de manera extraordinaria, la relación amorosa entre madre e hijo, a través de la cercanía, unión de sus respectivas cabezas.

Raffaello no pinta a la Virgen de manera austera, según los cánones iconográficos anteriores, sino totalmente humanizada, de hecho se cuenta que fue inspirado por una campesina que vio, mientras acunaba a su hijo.

A lado, del niño Jesús, está presente el pequeño San Juan Bautista en oración, con la mirada fija en su primo. Lleva entre sus manos una cruz de madera, que representa el destino al que está llamado el Hijo de Dios.

Observando los personajes de la pintura de Raffaello, me viene a la memoria la representación de la Deesis – plegaria o suplica -; en el arte Bizantino, la Virgen y San Juan Bautista están refigurados a los pies de la cruz, con el fin de adelantar la suplica, es decir, María y San Juan el Bautista interceden por toda la humanidad ante el día del juicio final.

María y Jesús miran de frente, es como si observaran al espectador, es decir, a cada uno de nosotros, nos buscan con sus ojos…

Nuestra redención empezó gracias al «SÍ» de una chica de 15 años, sin este FIAT la historia sería diferente; María es la medianera de la acción salvífica del Misterio. No podemos alcanzar a Cristo si no a través de Su Santa Madre.

Tiziana Valendino.

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