Este mundo en que vivimos tiene necesidad de la belleza para no caer en la desesperanza. La belleza, como la verdad, es el fruto precioso que resiste la usura del tiempo, que une las generaciones y las hace comunicarse en la admiración.
El peor pecado de la humanidad es perder la capacidad de asombro.


Palacio
del Circo
en Chichén Itzá,
bajorrelieve
de los tigres
