«Quién no tenga a María por Madre, tampoco tiene a Dios por Padre»
(San Luis María Grignion de Monfort)

El 1 de enero se celebra a Santa María, Madre de Dios.
Para empezar el 2026 he elegido a la «Salus popoli romani», venerada en Roma desde el Concilio de Éfeso en el año 431 d.C., cuando se proclamó que María, como Madre de Jesús, es también Madre de Dios.
En los iconos ortodoxos, en las esquinas superiores, se encuentran las letras MP a la izquierda y OY a la derecha, que significan literalmente «Mater Theoi»:
Madre de Dios o Portadora de Dios.
La tradición cuenta que fue pintada por el Evangelista San Lucas. Está ubicada en la Basílica de Santa María la mayor o basílica liberiana, construida por voluntad del Papa Liberio. La historia de la basílica mariana más antigua de occidente es muy hermosa: todo empieza cuando un matrimonio patricio tuvo en sueño a la Virgen, que le indicó donde construir un templo cristiano. Asimismo, el Papa Liberio tuvo el mismo sueño. La Virgen el 5 de agosto del 358 hizo caer una nevada copiosa sobre la colina del Esquilino y allí elevaron el lugar del culto.
El icono representa a María sosteniendo al niño Jesús con ambas manos y estás están cruzadas, símbolo de la anticipación de la muerte de Jesús.

María lleva una túnica de color rojo y un manto – maforion – de color azul intenso, el rojo simboliza su humanidad y el azul su divinidad de la que está revestida siendo la madre de Dios. Notamos tres cruces: una en la frente, otra en el manto y la última en el puño de la túnica, que recuerdan las tres estrellas simbol de la virginidad perpetua de María, es decir, antes, durante y después del parto.

El limbo crucífero de Cristo indica su misión: morir en la cruz para la salvación de la humanidad.

Su túnica marrón, color usado por los humildes, nos recuerda que Dios decidió despojarse de su naturaleza divina y tomar la condición de siervo. En su venerable mano sujeta el libro de la Ley, Cristo no ha venido a abolir la Ley de Moisés sino a darle cumplimiento.

¿Por qué es llamada «SALUS POPOLI ROMANI»? Por su papel milenario como intercesora por el pueblo romano en los momentos de mayor crisis. Entre el 589-590 en Roma se extendió una gran peste mortífera y Su Santidad Gregorio magno convocó una procesión desde la basílica de San Pedro hasta el mausoleo de Adriano. Aquí, vieron al Arcángel san Miguel envainando una espada ensangrentada, señal de que la peste había terminado. En gratitud, los romanos entonaron el himno Regina Caeli. El mausoleo de Adriano fue rebautizado Castel sant’Angelo.

En el 1571 Pío V pidió la intercesión de la Madre de Dios para la victoria de la batalla de Lepanto.
Durante la pandemia del colera el Papa Gregorio XVI oró en el 1837 frente a esta sagrada imagen.
María intervino por medio de este icono para salvar Roma durante la Segunda Guerra Mundial. En el 1944, bajo el pontificado de Pío XII, las tropas nazis estaban a punto de tomar la ciudad eterna, el Papa rezó a la Salus para que la protegiera. Poco después, las tropas aliadas liberaron Roma. En agradecimiento, el Papa concedió a la imagen una coronación pontificia.
Su Santidad el Papa Francisco pidió frente al icono en marzo de 2020 cuando el coronavirus asolaba el mundo

En este 2026, tal vez, tenemos que dejar de desearnos la salud y desearnos pedir la fe. «SALUS» significa «salvación» y esta viene solo de la fe y la esperanza, que como decía mi amigo Peguy en «El pórtico del misterio de la segunda virtud»: «La fe que amo más, dice Dios, es la esperanza».
Jesús dice a los discípulos, mientras la tempestad zarandea del barco ¿Por que tenéis miedo? ¿Aun no tenéis fe? ; me pregunto si Cristo cuando volverá encontrará la fe en la tierra …
Pido a Nuestra Señora que aumente nuestra fe.
Pido a Nuestra Corredentora que aumente nuestra esperanza.
Sin María, nuestra madre, no podemos llegar a Cristo; Ella es nuestra Puerta del cielo.
TIZIANA VALENDINO
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