Beato Angélico, Museo San Marcos, Florencia. Siglo XV.

No podía terminar este ciclo de pinturas sobre la Virgen María, en el mes de mayo, sin hacer al menos una mención a su Santo esposo José; además siendo el 2021 un año dedicado a su persona.
La obra «Huida a Egipto» del Beato Angélico es una de las 35 pequeñas tablas que narran la vida de Jesús y de María. Dichas tablillas componen el «Armadio degli Argenti» destinado a custodiar los ex–voto.
Fue comisionado a Fra. Angélico por Piero De Medici.
La pintura representa el episodio narrado en el Evangelio de San Mateo 2, 13 : «(…) El ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: << Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y permanece allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarle>>»
Fra. Angélico representa a San José andando detrás del burro que lleva a su Esposa y al niño y, a mi parecer, ha captado enteramente la esencia de San José, es decir, seguir, obedecer y servir.
Como escribe San Juan Pablo II en la Exhortación Apostólica «Redemptoris Custos»: <<San José ha sido llamado por Dios para servir directamente a la persona y a la misión de Jesús mediante el ejercicio de su paternidad; (…). Su paternidad se ha expresado concretamente «al haber hecho de su vida un servicio, un sacrificio, al misterio de la encarnación y a la misión redentora que está unida a él; al haber hecho uso de la autoridad legal, que le correspondía sobre la Sagrada Familia, para hacerle don total de sí, de su vida y de su trabajo; al haber convertido su vocación humana al amor doméstico con la oblación sobrehumana de sí, de su corazón y de toda capacidad, en el amor puesto al servicio del Mesías, que crece en su casa>>. Y sigue: <<José, al igual que María, permaneció fiel a la llamada de Dios hasta el final. La vida de ella fue el cumplimiento hasta sus últimas consecuencias de aquel primer «fiat» pronunciado en el momento de la anunciación mientras que José —como ya se ha dicho— en el momento de su «anunciación» no pronunció palabra alguna. Simplemente él «hizo como el ángel del Señor le había mandado» (Mt 1, 24). Y este primer «hizo» es el comienzo del «camino de José»>>.
Muchos intelectuales y poetas se han interesado en la figura de San José. El profesor Franco Nembrini en su último libro «Sí» sobre San José, se pregunta como es posible que el gran poeta Dante Alighieri en la «Divina Comedia» no cita al esposo de María. Sin embargo, comenta que en unos de sus múltiples convenios sobre el poeta florentino, una señora le cuenta el descubrimiento que hizo un anciano cura sobre la presencia del castísimo esposo de María en la Divina Comedia.
Retomando el himno a la Virgen de San Bernardo en el último canto del Paraíso, se escribe:
In te misericordia, in te pietate,
in te magnificenza, in te s’aduna
quantunque in creatura è di bontate.
Or questi, che da l’infima lacuna
de l’universo infin qui ha vedute
le vite spiritali ad una ad una,
supplica a te, per grazia, di virtute
tanto, che possa con li occhi levarsi
più alto verso l’ultima salute.
E io, che mai per mio veder non arsi
più ch’i’ fo per lo suo, tutti miei prieghi
ti porgo, e priego che non sieno scarsi,
perché tu ogne nube li disleghi
di sua mortalità co’ prieghi tuoi,
sì che ‘l sommo piacer li si dispieghi.
Ancor ti priego, regina, che puoi
ciò che tu vuoli, che conservi sani,
dopo tanto veder, li affetti suoi.
Vinca tua guardia i movimenti umani:
vedi Beatrice con quanti beati
per li miei prieghi ti chiudon le mani!».
Me permito escribirlo en italiano porque se descubre el misterio del que habla el profesor Nembrini en su libro citado anteriormente; Nembrini nos indica, una vez leído, retomar los primeros versos de los primeros cinco tercetos y ponerlos en fila. De aquí se desvela esto:
In te misericordia, in te pietate,
Or questi, che da l’infima lacuna
Supplica a te, per grazia, di virtute
Perché tu ogne nube li disleghi
- I
- O
- S
- E
- P
IOSEP= José
Y más:
Ancor ti priego, regina, che puoi
Vinca tua guardia i movimenti umani
- A
- V
AV= AVE, es decir, el saludo que el Arcángel Gabriel dirige a María para anunciarle que será la madre del Altísimo.
Por lo tanto, también Dante, con su «juego de palabras» subraya la característica más importante de San José: la discreción. Estar siempre escondido, y sin embargo, presente. Este su «estar en la sombra».

San José lleva en una mano una cesta que parece contener pan y en la otra, agua contenida en una cantimplora. Pan y agua, importantísimos para un viaje. Sin embargo, estos dos elementos indican algo más profundo: la naturaleza de Jesucristo, como narra el Evangelio de San Juan 6, 30-35: <<Yo soy el pan de vida. El que venga a mi , no tendrá hambre, y el que cree en mí, no tendrá nunca sed>>, es decir, «(…) el Dios invisible acepta asumir la especie del pan, acepta convertirse en pan para poder transformar desde dentro nuestra vida». (Don Massimo Camisasca, Obispo emérito de Reggio Emilia – Italia -. «Padre», Ed. Encuentro, pág. 43).
María es una madre llena de ternura con su bebé – como cualquier madre -, le lleva en sus brazos y su rostro abraza el de Jesús. No obstante, su mirada como la de su Esposo está fija en una palmera situada delante de ellos en el camino que están recorriendo; la palmera, en la iconografía cristiana, es simbolo del triunfo sobre la muerte, es decir, «Croce e Resurrezione» – cruz y Resurrección-.

También nosotros estamos en camino, como «iglesia domestica» y si nuestros pasos siguen a los de la Sagrada Familia, seguramente llegaremos a la Resurrección, pasando por la cruz, siempre de la mano de María.
Tiziana Valendino
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