PENTECOSTES: el nacimiento de la Iglesia.

Me encanta la manera de pintar del Greco caracterizada por el uso de colores intensos, pintaba figuras estilizadas y formas alargadas. Y todo de manera sencilla y pedagógica. Todo esto permite, hoy en día, identificar sus cuadros a primera vista.

La formación artística del artista, autor de este cuadro, se funda en el arte bizantino, en el estudio del color de la escuela veneciana; tiene una manera particular de interpretar el Manierismo, es decir, una tendencia intelectual caracterizada por las torsiones anatómicas, los diferentes puntos de vista, el movimiento y el drama. Se adapta a los preceptos del concilio de Trento en lo relativo a las imágenes, es decir, el arte es una forma clara y sencilla de transmitir la historia sagrada y a través de ella, saber conmover, emocionar al espectador para acercarle a Dios.

«El Greco» es un apodo, su verdadero nombre era Domenico Theotocopoulos. Nació en Creta, en el 1541, isla que, en aquel entonces, era un protectorado de la Republica de Venecia; aquí, trabaja en el taller de Tiziano. En dicha ciudad italiana, El Greco no solo estudia el color, sino también, gracias a las relaciones constantes que Venecia mantenía con el Oriente, pudo profundizar más en sus origines griegos, dado que Venecia se había conservado fiel al arte bizantino.

En 1577 se traslada a Toledo y en España es donde terminará sus días.

El lienzo de «Pentecostés» formaba parte de un retablo del Altar Mayor del colegio madrileño de Nuestra Señora de la Encarnación, fundado por María de Aragón, dama de Ana de Austria.

Actualmente se encuentra en el museo del Prado y se contempla como obra independiente.

La escena del lienzo representa la bajada del Espíritu Santo – bajo forma de paloma – sobre los Apóstoles, episodio contado en los Hechos de los Apóstoles, 2, 2-4: <<De repente vino del cielo un ruido como una impetuosa ráfaga de viento, que llenó toda la casa en la que se encontraban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y posaron sobre cada uno de ellos; se llenaron todos de Espíritu Santo y se pusieron a hablar en diversas lengua, según el espíritu les concedía expresarse>>

El Greco reparte la escena en dos partes, una zona inferior con personajes de grandes dimensiones con gran dinamismo en el movimiento y una zona superior en la predomina una quietud.

El Griego consigue dibujar dos composiciones, una dentro de la otra: una composición circular, donde, las figuras de grande dimensiones rodean la Virgen María, que está en el centro del cuadro. La otra es un triángulo invertido, cuya base es la zona superior, donde se encuentra María y las diagonales – del triangulo – son representados por los gestos de los Apóstoles situados en los extremos. Con estos recursos geométricos, el artista consigue poner al centro a la Virgen María y, asimismo, aludir a la Santísima Trinidad – representada por la forma geométrica del triangulo -.

El lugar en el que se desarrolla la escena es un espacio indefinido, sin ninguna referencia, excepto la escalera, que permite esta disposición de las figuras del lienzo en dos zonas. Este es un rasgo de la pintura que caracteriza el ultimo periodo del greco: dibujar espacios indefinidos, poco profundos, que parecen aislados de la realidad, así consigue otorgar todo el protagonismo a los personajes.

Si contamos los Apóstoles presentes en el cuadro, son trece, ¿Porque?. La respuesta es la siguiente: el segundo personaje de la derecha, el anciano con barba blanca que mira directamente al espectador y que parece ajeno a la escena que está aconteciendo, sería en realidad el mismo autorretrato del Greco. Según los críticos de arte es una hipótesis razonable, dado que, a veces, era costumbre del artista incluirse en algunas de sus obras.

Notamos una evidente intención del Greco de destacar la figura de la Virgen María, por varias razones: en primer lugar, en los Hechos de los Apóstoles 1, 13, se cuenta que <<perseveraban en la oración, con un mismo espíritu, en compañía de algunas mujeres, y de María la madre de Jesús>>. En el lienzo vemos a María y detrás de ella a una figura femenina.

En segundo lugar, me parece importantísimo e interesantísimo poner a María en el centro del cuadro. ¿Quién es María?, ¿a quien representa?

Con Pentecostés nace la Iglesia, es decir, una casa donde todos los que acuden hablan la misma «lengua», es decir, el amor, la amistad, el perdón y tienen la misma experiencia. Con la bajada del Espíritu Santo, los Apóstoles <<Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía manifestarse.  Residían entonces en Jerusalén judíos devotos venidos de todos los pueblos que hay bajo el cielo. Al oírse este ruido, acudió la multitud y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua.  Estaban todos estupefactos y admirados, diciendo: «¿No son galileos todos esos que están hablando?  Entonces, ¿Cómo es que cada uno de nosotros los oímos hablar en nuestra lengua nativa?  Entre nosotros hay partos, medos, elamitas y habitantes de Mesopotamia, de Judea y Capadocia, del Ponto y Asia,  de Frigia y Panfilia, de Egipto y de la zona de Libia que limita con Cirene; hay ciudadanos romanos forasteros, tanto judíos como prosélitos; también hay cretenses y árabes; y cada uno los oímos hablar de las grandezas de Dios en nuestra propia lengua», (Hechos de los apóstoles 2, 1-11). El nacimiento de esta Unidad gracias al Espíritu Santo corrige, salva, da cumplimento al episodio contado en el Antiguo Testamento, – en el Libro del Genesis – después del diluvio universal, los hombres decidieron construir una torre que llegara hasta el cielo, y el Señor para punir su soberbia, confundió sus lenguas y no pudieron terminar la obra porque no se entendían uno con el otro. Además, no es casual, que en la oración del Credo se recite «Creo en el Espíritu Santo (….)» y, a esta frase le sigue «Creo en la Santa Iglesia Católica (…)».

Volviendo a la pregunta inicial: ¿Quién es María?, ¿a quien representa María? La Madre de Cristo, no solo es la intercesora por excelencia, sino que representa la Nueva Eva, es decir, con ella y a través de ella se realiza la Salvación. María es el corazón de la Iglesia universal.

Hay una antigua fórmula de oración de la tradición de la Iglesia que para mi es la explicación del cuadro de «Pentecostés» del Greco:

Veni Sacte Spirutus, Veni per Mariam…….. (Ven Santo Espiritu, ven a través de Maria)

Tiziana Valendino

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