La promesa es deuda…….
Fritz Von Uhde, cuyo nombre, en realidad, era Friedrich Hermann Carl Uhde, nació en 1848 en Wolkenburg, Sajonia (Alemania).

Entró en contacto con el arte en su infancia a través de los intereses culturales y las profesiones de sus familiares: su padre era un apasionado pintor como hobby y su abuelo era el director del Museo Real de Dresde. Así que, el joven Fritz decidió estudiar pintura en la Hochschule für Bildende Künste en Dresde, sin embargo, abandonó este curso para unirse al ejército. En el ejército se formó como instructor de equitación y fue ascendido a capitán de caballería a la edad de 20 años, en 1868.
Ocho años después, durante una visita a Viena, Fritz conoció al artista Hans Makart, pintor de obras con temáticas históricas, pero a pesar de que este no quiso ser su maestro, este encuentro tuvo un efecto fuerte y duradero en él y en sus obras.

Fritz decidió dejar el ejército para realizar su sueño de la infancia y convertirse en artista. Se trasladó a Múnich y comenzó a estudiar las obras de los antiguos maestros holandeses, como Rembrandt.
Después de años decepcionantes e infructuosos en Múnich, se trasladó a París para tomar lecciones del artista húngaro Mihály Munkácsy, perteneciente al movimiento artístico llamado «Realismo». Finalmente, en Francia Von Uhde obtiene el éxito deseado y una de sus obras fue exhibida en el Salón de París e incluso recibió un premio.
Inspirado por su fama y animado por su contemporáneo y buen amigo Max Liebermann, un destacado representante del impresionismo en Alemania; los paisajes pintorescos y escenas campesinas, son algunas de las expresiones más representativas de este pintor. Fritz Von Uhde, a causa de la influencia de su amigo Max Liebermann, cambió su estilo de pintura: abandonó el sombrío claroscuro que había aprendido en Múnich y su paleta de colores se convirtió en más fuerte y más colorida, similar a la de sus colegas artistas impresionistas. Fue uno de los primeros pintores alemanes en pintar directamente al natural. Representó naturalezas muertas, paisajes y retratos de la simple población rural; entre su producción destacan las escenas de género, que se caracterizan por su estilo amable y sentimental.
El estilo pictórico de Fritz Von Uhde es una mezcla original entre el Realismo y el Impresionismo, que a menudo se describe en la literatura del arte como «naturalismo rústico». El movimiento artístico «Realismo», originado en Francia a mitad del siglo XIX, como indica su mismo nombre consistió en la representación objetiva de la realidad basándose en la observación de los aspectos cotidianos que brindaba la vida en la época. El «impresionismo» es un movimiento pictórico que surgió en Francia en las últimas décadas del siglo XIX. Es una técnica pictórica que quiere plasmar la luz y el instante. Los objetos no se definen, sino que las formas se diluyen imprecisas dependiendo de la luz a la que están sometidas, y una misma forma cambia dependiendo de la luz arrojada sobre ellas, dando lugar a una pintura totalmente distinta. Este movimiento se caracteriza por el uso de colores puros sin mezclar, no se oculta la pincelada, y se da protagonismo a la luz y el color.
Los impresionistas se centraron en la pintura al aire libre, buscando plasmar el cambio de la luminosidad, el instante. Von Uhde fue uno de los pioneros de su país en el campo de la pintura al aire libre.
A continuación algunos ejemplos de cuadros de Fritz Von Uhde representando varias escenas de genero de la sociedad o retratos:








Observando las pinturas de Von Uhde, de una parte es evidente el uso de colores vivaces y brillantes, de otra, salta a la vista un estilo suyo, que es una mezcla entre el «realismo» y principio del «impresionismo». De las varios cuadros notamos como en algunos el diseño es limpio, las líneas de las formas definidas. Los objetos del dibujo no se diluyen, no se desenfocan. Mientras, en otras pinturas prevalece el estilo impresionista, es decir, busca representar la realidad, los objetos en el momento en el que son golpeados por la luz en aquel instante. De este modo, la realidad se desenfoca. Todo parecen «impresiones», como diría el crítico Louis Leroy – que puso el nombre a este movimiento artístico – las pinturas parecen «bocetos».
Pronto, Fritz Von Uhde abandonó este género de temas para abordar una temática religiosa desde una perspectiva social. En este sentido, son famosas sus figuras religiosas, sobre todo las representaciones de escenas del Nuevo Testamento, cuya característica principal es su desarrollo en un marco contemporáneo.

A mi este periodo de Fritz Von Uhde me apasiona. Convierte a Cristo en un hombre contemporáneo en cualquier época en la que se vive.

En sus pinturas con temática sacra, vemos a familias de campesinos del siglo XIX invitar a Jesús a su casa. La vestimenta que lleva Cristo, en la pintura, es de su época; El cuadro «La oración de mesa» me recuerda el relato del Evangelio según san Mateo 8, 5 <<En aquel tiempo, entrando Jesús en Cafarnaúm, se le acercó un centurión y le rogó diciendo: «Señor, mi criado yace en casa paralítico con terribles sufrimientos». Jesús le dijo: «Yo iré a curarle». Replicó el centurión: «Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; basta que lo digas de palabra y mi criado quedará sano».(…) Al oír esto Jesús quedó admirado y dijo a los que le seguían: «Os aseguro que en Israel no he encontrado en nadie una fe tan grande»>>


El siguiente cuadro representa la última cena, pero los que están a la mesa con el Señor, son hombres comunes del siglo XIX, de varias edades y clase social. Algunos curiosos, otros arrepentidos….
Todos en busca de la Verdad y la Misericordia.

La pintura «Cristo y Nicodemo» representa el momento en que Nicodemo – un fariseo, magistrado del Sanedrín – va a visitar a Jesús, en la noche. Fritz Von Uhde representa esta escena de manera preciosa: un Nicodemo mayor, intelectual, parece llevar encima la toga de los jueces. Encima de una mesita hay un libro, es posible que sea la Ley de Israel, que llevó el mismo Nicodemo. Tal vez, pensaba hablar con Cristo de la Torá, de como poner en practica sus preceptos, de como seguirla. Sin embargo, a Jesús parece no importarle la ley, es decir, las reglas, y le indica las estrellas, esto es, un horizonte más grande, una medida de justicia más humana.

El cuadro «Camino a Emaús» es la primera pintura que conocí de Fritz Von Hhde. Me conmueve: dos hombres, dos amigos del siglo XIX que se encuentran por el camino a un hombre con vestimentas del siglo I d.C. Ahora, son tres en el camino, el hombre en medio de los dos, les escucha, le hablan de sus dolores, su amistad, de su familias, de los hijos adolescentes y El con la mano izquierda parece decirles: «¡Parad amigos!, Os preocupáis y agitáis por tantas cosas, pero solo una es necesaria»

El cuadro «Mujer no llores» muestra a Cristo vestido de jardinero – como relata el Evangelio de San Marcos, cuando Jesús resucitado se le aparece a María Magdalena -, que se acerca a una mujer que está llorando. Tal vez, ha perdido el marido en guerra, o un hijo, y Cristo, con la vestimenta blanca de la resurrección, le toca el brazo y parece diciendo: «¿Por qué lloras?, yo he vencido a la muerte y soy la vida eterna.

Finalmente, hay dos cuadros que recuerdan dos escenas del evangelio: una la noche de Navidad y la otra la sagrada familia. Fritz Von Uhde transforma a la Virgen María, su esposo San José y al niño Jesús en los personajes de una familia campesina común. Por un lado, el padre que prepara un caldo a la mujer recién parida y por otro, pinta un momento cotidiano de la vida en cualquier casa: la madre jugando con el niño y el padre detrás trabajando para entregar un encargo. Nuevamente, vuelve la contemporaneidad de la sagrada familia en cualquier época, es como si el pintor alemán quisiera indicarnos donde y a quien mirar, seguir.


Sus pinturas religiosas no fueron aceptadas por la Iglesias protestantes, por un lado causa de su influencia impresionista, y por otro por sus matices sociales. El ámbito religioso prefería tratar los temas sacros de manera convencional.
Alrededor de 1890, Uhde se hizo profesor de la Academia de Bellas Artes de Múnich. Se unió a la Sezession – Secesión – de Múnich y más tarde, también, a la Secesión de Berlín. Sezession es el término con el que se conoce a varios movimientos artísticos de finales del siglo XIX, identificados historiográficamente con el modernismo, y caracterizados por la voluntad rupturista de un grupo de artistas que pretendían fundar un arte nuevo, moderno y libre, frente a las instituciones oficiales, que veían como tradicionales y anquilosadas. El movimiento secesionista más trascendente fue la Secesión de Viena que incluía. por ejemplo, a Gustav Klimt.
Fritz Von Uhde murió en Múnich en 1911.
Tiziana Valendino
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