EUCARESTÍA: acción de gracia.

JUEVES SANTO

«La última cena», es una obra de arte de Cosimo Rosselli, se encuentra al norte de la capilla Sixtina, lugar en el cual los pintores del 400 representan la vida de Cristo. Cosimo Rosselli es uno de los muchos artistas de Florencia, que Lorenzo de Medici – gran mecenas del arte – envió a Roma para sellar la reconciliación con el Papa Sixto IV. El pintor participó en la decoración de la Capilla Sixtina, junto a Perugino, Sandro Botticelli, Domenico Ghirlandaio.

El fresco representa – como su nombre indica -, la última cena que Jesús realiza con sus discípulos antes de morir en la cruz. La pintura tiene dos niveles horizontales, uno superior en el que encontramos unas ventanas que representan los tres momentos de la Pasión de Cristo:

  • LA ORACIÓN EN EL HUERTO

«Entonces llegó Jesús con ellos a una finca llamada Getsemaní, y dijo a los discípulos: Sentaos aquí mientras voy allá a orar». El Señor pide ser acompañado por Pedro y los dos hijos de Zebedeo, Juan y Santiago. Jesús se retira a un lugar donde existe una enorme roca y, «empezó a entristecerse y a sentir angustia. Entonces les dijo a sus discípulos: Mi alma está triste hasta la muerte. Quedaos aquí y velad conmigo». «Se postró rostro en tierra mientras oraba diciendo: Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz; pero no sea como yo quiero, sino como quieras Tú». Entonces «Un ángel del cielo se le apareció para confortarle. Y entrando en agonía oraba con más fervor y su sudor vino a ser como gotas de sangre que caían sobre la tierra». Jesús, sintiendo esta angustia busca consuelo en sus amigos, pero están dormidos.

  • EL ARRESTO DE JESÚS

«(…) Apareció una turba, iba a la cabeza Judas, uno de los doce. Y se acercó a besar a Jesús. Jesús le dijo: «Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre?». Pedro llevaba una espada y para defender a su Maestro «la sacó e hirió al siervo del Sumo Sacerdote, y le cortó la oreja derecha. El siervo se llamaba Malco». Jesús intervino diciendo: «dejadlo, basta» y tocándole la oreja lo curó. Jesús reprueba al apóstol, la mano de Cristo, en particular su dedo indica el reproche a Pedro.

  • LA CRUCIFIXIÓN

Cuando llegaron al monte del Gólgota, lo crucificaron junto a dos malhechores. A los pies de la cruz están presentes su madre adolorada, consolada por el apóstol Juan, el discípulo amado, y algunas mujeres que acompañaron a Jesús durante su vida pública: María Magdalena y María la madre de los «Zebedeo».

El nivel inferior representa la última cena: tema principal del fresco.

Cosimo Rosselli pinta unos detalles, que son muy interesantes y que a mi parecer merecen atención:

En primer lugar, el cenáculo es semicircular, libre de toda vajilla y comida a excepción del cáliz delante de Cristo. Evidentemente, el pintor quiere subrayar que esta reunión, no es una comida como las demás, sino que es excepcional. En primer plano hay unas vajilla de plata y oro y un pequeño bodegón derivado del arte flamenco, muy de moda en Florencia en aquella época.

En segundo lugar, Jesús está en el centro y los apóstoles a su lado, excepto Judas que está sentado en el lado opuesto respecto a Cristo y da las espaldas al publico; esta es una posición reservada a las figuras negativas. Si nos fijamos atentamente, apoyada en la espalda de Judas notamos la figura de un demonio de color negro – «(…) ya el diablo le había metido en la cabeza a Judas Iscariote, que lo entregara (…)», san Juan 13,1 -, además el color de la aureola de este traidor es negra y no de oro como las de los demás apóstoles. Cosimo Rosselli usa estos detalles para acentuar la maldad que entró en el corazón del Apóstol, provocada por el maligno y que llevó a Judas a traicionar a Su Maestro.

La pelea entre gato y perro, detrás de Judas, subraya más la negatividad de este personaje.

Jesús anuncia: «uno de vosotros me va a entregar«, Rosselli representa los Apóstoles interrogándose sobre quien cometerá «esta locura»; los gestos de sus manos y sus miradas entre ellos expresan sus dudas.

En tercer lugar, en el fresco aparecen cuatro personajes, dos a cada lado de los extremos de la mesa circular, vestidos y peinados según la moda renacentista. Mientras que los Apóstoles llevan vestimenta del año 33 d. C y, además van descalzos.

Los cuatro hombres presentes parecen ser testigos de lo que está pasando, están dentro del cuadro, inmersos en el hecho que está aconteciendo delante de sus ojos. ¿Por qué el artista introduce la presencia de hombres del cuatrocientos en un convite presidido por el mismo Jesucristo?, ¿Qué tienen que ver unos hombres del renacimiento con la última cena de Cristo? «Ardientemente he deseado comer esta Pascua con vosotros» (Lc 22,15), estas son las palabras pronunciada por Jesús a sus apóstoles antes de empezar la acción de gracias. Nosotros conocemos este hecho acontecido, gracias a los Evangelios, es decir, tradición que nos viene transmitida desde 2000 años; el mismo San Pablo en su carta a los Corintios dice: «Yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido» y sigue «tomó pan (…) lo partió y dijo: «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía.» Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo: «Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía.» Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva.

Haced esto en memoria mía» y «cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva», es la respuesta a la pregunta anterior: la memoria se refiere a alguien presente, es decir, que sigue vivo, por lo tanto la tradición, de la que habla San Pablo nace en el año 33 d. C, pasa por la época del renacimiento y llega al 2023. Es presente y viva. Los hombres del cuatrocientos, presentes en la última cena, pertenecen a esta historia de 2000 años, participan de la cena pascual junto a Jesús y los apóstoles; no es un caso, que Cosimo Rosselli introduce en el fresco hombres de su época, dentro del espacio y tiempo en el que vive el mismo. También, nosotros podemos identificarnos con ellos. Somos tu, yo, cualquier mujer o hombre de este mundo en cualquier época, que sigue participando cada día en la Santa Misa de la cena pascual con Jesús y los doce apóstoles, porque como nos relata el Evangelio del sábado santo: «sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo«. Y Sigue, también ahora, amándonos hasta el extremo, nos lo recuerda el salmo 115: «Mucho le cuesta al Señor la muerte de sus fieles» y la única manera para evitarla es entregando Su Vida».

Termino recordando que en la última cena cristo instituye el sacramento de la Eucaristía, que significa acción de gracia y tenemos mucho que agradecerLe.

Tiziana Valendino

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